jueves, 1 de diciembre de 2011

Un cuento de los míos

Regalos mágicos

 






Por Alejandrina Uribe-Betancourt

@AlejandrinaUB

      

  

A mi mamá, Nubia Betancourt Montoya,

por brindarme desde niña las acuarelas

de su amado San Lorenzo de Yolombó

  


    –¡Mamá, mamá, Alberto Cristóbal me mandó un regalo!. ¡Mira qué lindo! –,dijo muy emocionada Begoña, tras recibir el obsequio que Raúl Ruiz Reyes le había llevado a su casa, haciendo de mensajero de su amado Alberto Cristóbal Vélez Betancourt.

Doña Séfora, tras ver la caja de cartulina labrada color champagne y adornada con cintas entrecruzadas de terciopelo, y en cuya tapa reposaba una orquídea lila realizada en organza, muy complacida le comentó:

    –¡Ay, mi niña, cómo se nota que Alberto Cristóbal está muy enamorado de ti!. ¡Ay, es tan divino!–,suspiró Séfora con emoción e imaginó a su hija entrando al altar de la pomposa iglesia de San Lorenzo de Yolombó, para casarse con Alberto Cristóbal en la que sería la boda del siglo en “La Tierra de la Marquesa”.

    –Mamá, me muero por ver qué me envió –,dijo Begoña mientras se disponía a abrir el paquete, pero su madre la detuvo diciéndole:

    –Begoñita mejor esperemos a que lleguen tu papá de la ganadería y tu hermanita Arantxa del colegio, para que todos seamos testigos cuando abras el obsequio, y así celebraremos este acontecimiento que seguramente es el preámbulo de la petición de tu mano. Además, a tu papá le encantará estar presente para cuando abras el obsequio y no dudes que luego invitará a Alberto Cristóbal, para que nos acompañe en la próxima feria ganadera de Medellín, adonde como siempre tu padre llevará sus insuperables toros de lidia.

     –Tienes razón, mamá –,contestó Begoña, y tratando de contener la curiosidad colocó el regalo sobre la mesa de caoba del imponente comedor. En ese instante ambas mujeres notaron que la caja de mediano tamaño se movía sola, dando unos extraños salticos, y a la vez, emitía un raro sonido, como si se tratase del ronquido de un felino. Begoña muy sorprendida preguntó:

     –¡Mami!, ¿notaste que la caja se mueve? ¿Qué será lo que me compró Alberto?

     –Tranquila, niña, seguramente es algo muy especial –,dijo doña Séfora Iribarren de Echavarría, mientras cautelosamente se acercaba a la caja y, poniéndose sus lentes de gruesos vidrios, la analizó con aire filosofal, y vio que no paraba de moverse de un lado a otro, elevándose unos pocos centímetros sobre la pulida madera del comedor. Séfora trataba de imaginar el contenido del obsequio, entonces una idea pasó por su mente y rápidamente le comentó a su hija:

       –¡Ya sé, Begoñita! De seguro es un arlequín de cuerda, esos muñecos siempre saltan de las cajas, aunque éste en vez de cara de payaso debe de tenerla de gato, porque le escucho un ronquido igualito al de tu gato Panchito –,dijo, tratando de calmar la curiosidad de su hija, pero seguía imaginando qué sería ese regalo. Entonces otra cosa se le ocurrió:

      –A lo mejor es un sofisticado reloj de cuerda, de esos que hacen en Suiza, y es tan exótico, que en vez de anunciar la hora con un cucú, lo hace con un rounch rounch. Porque los suizos hablan francés y ese idioma es medio ronquito. 

Mientras las dos mujeres observaban el regalo, en la sala, el reloj de pared indicaba que eran las cuatro de la tarde y faltaban dos horas para que el papá de Begoña, don Aitor Heriberto Echavarría Mondragón, llegara de su ganadería, donde estaba seleccionando los ejemplares de lidia para la próxima temporada taurina de Medellín.   

     –A lo mejor es un soldadito con uniforme inglés tocando un tambor, y como Alberto Cristóbal sabe que adoro ese tipo de muñecos, de seguro me lo compró en su último viaje a la capital. ¡Ay, qué tierno es él! –,decía Begoña tras un largo suspiro, mientras que un brillo ingenuo saltaba alegremente en sus pupilas de aceituna.

En la casa las manecillas del reloj parecían moverse con caprichosa lentitud, las dos mujeres no sabían qué hacer para calmar sus ansias, hasta la cocinera y la muchacha del servicio se asomaban por momentos al comedor para ver “el regalo mágico” que tenía vida propia y se movía feliz de un lado a otro en la gran mesa de caoba. Madre e hija esperaban impacientes la llegada de don Aitor, ya la pequeña Arantxa había retornado de sus clases en el “Normal Superior del Nordeste Santa Teresa” y enterada del novedoso regalo que había recibido su hermana, la niña también se sumó impaciente a la espera y empezó a elaborar su hipótesis. En su imaginación, la pequeña de siete años  llegó a creer que Alberto Cristóbal le había regalado a Begoña la lámpara de Aladino y en su interior estaba el genio, ansioso por salir para cumplir los tres deseos; por ende, no dudó en pedirle a su hermana que le permitiera hablar con el genio, para pedirle que en el colegio las monjas carmelitas le dieran más clases de dibujo y menos de religión, porque estaba cansada de tanto rezar.

   

A pocas cuadras de la casona de los Echavarría-Iribarren, en la calle de “Los Milagros”, Raúl Ruiz Reyes, mejor conocido como “El Triple R”, también había cumplido con su papel de mensajero de Alberto Cristóbal, dejando otro regalo en casa de la familia Restrepo, donde le entregó a Pepita Restrepo una caja igual a la anterior, pero con una rosa de terciopelo rojo en la tapa.  Pepita aún no salía de su asombro por haber recibido un regalo del muy escurridizo Alberto Cristóbal, quien siempre evadía elegantemente sus insinuaciones, pues ella desde que lo conoció no hacía más que asediarlo para conquistarlo.

Él había llegado a Yolombó para dirigir los trabajos en unos sembradíos de plátano que pertenecían a su familia y además de ser un atractivo agricultor, era parte del clan de “Los Vélez B”, formado por una de las familias ganaderas más prominentes de Antioquia; siendo por ende un soltero muy codiciado por la poco agraciada y ambiciosa Pepita Restrepo, quien se dispuso sin mucha parsimonia a abrir de inmediato su regalo...

 

En casa de Begoña todo era emoción, ya don Aitor Heriberto Echavarría Mondragón había llegado y, tras conocer la buena nueva del regalo que se movía, fue al comedor para observar la dichosa “caja mágica”. Se le acercó y poniendo su oreja cerca para escuchar el ronquido que emitía, llegó a una conclusión:

       –Yo creo que es un adorno con pilas y, para mí, es una muñequita vestida de bailaora porque esos saltos se parecen al zapateo de las bailaoras de flamenco y con ella hay un toro, porque ese sonido es igual al de uno de verdad. Se los digo yo, que tengo ganado de lidia.

Seguidamente don Aitor ordenó servir la cena y cuando estuvo con su esposa Séfora y sus hijas sentados a la mesa, desde la cabecera y con actitud paternal le dijo a su hija mayor:

        –Bueno, Begoñita, abra el regalo que le mandó su novio porque a mí también ya me está dando mucha curiosidad. 

Begoña se levantó y tomó el regalo en sus manos, con una tijera cortó por debajo las cintas entrecruzadas, y antes de quitar la tapa de la caja miró con parsimonia a su padre como pidiendo su aprobación, y él con gesto complaciente le indicó que destapara el obsequio... En ese momento los ojos verde aceituna de Begoña se llenaron de asombro y con un ensordecedor grito estremeció la casa.

          –¡¡Aaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!!






Doña Séfora, don Aitor y la pequeña Arantxa se quedaron paralizados del susto, cuando de la caja saltó un gran sapo marrón y buchón, que se posó en el centro de la mesa y con sus ojos brotados miraba fijamente a Begoña. El animal de un salto se trepó al cuello de ella y le pasó su rasposa lengua por los labios, luego con otro gran salto se instaló en la bandeja de la ensalada que reposaba en el ceibó. Don Aitor no podía creer semejante burla y doña Séfora, enardecida, pidió a gritos a sus sirvientes que le trajeran una escoba para acabar con semejante plaga. Escoba en mano, Séfora persiguió al animal, que con rápidos saltos pisó toda la vajilla dispuesta en la mesa, y salió dando repetidos crua crua por la casa. La pequeña Arantxa del susto se escondió debajo del comedor, y mientras tanto Begoña se fue a su cuarto a llorar; don Aitor buscó su escopeta en su dormitorio y cuando llegó a la sala, donde Séfora inútilmente trataba de matar al escurridizo animal a punta de escobazos, gritando le preguntó:

      –-¿Dónde está ese bandido?, ¡porque ahora mismo me las va a pagar!

      –-Hombre, tampoco es para tanto, yo con esta escoba lo acabo en un dos por tres y si no, llamo a la cocinera y a todo el personal de servicio de esta casa, para atrapar a ese sapo baboso.

      –-Mujer, ¿y quién te dijo que estoy hablando del sapo? Yo me refiero al animal de Alberto Cristóbal que hasta hoy le dura la cédula, porque de mi hija nadie se burla...

–-No, hermanos, ¡dos mujeres, ni de vaina! –-, dijo Alberto Cristóbal a sus amigos Andrés Rosario Henao y José Darío Montoya, con quienes chupaba aguardiente en la cantina “Las Tres Gracias” en la calle de “Los Perdidos”, cuando le preguntaron cómo iba a hacer para quitarse a la fea de la Pepita Restrepo de encima y seguir su noviazgo con Begoña. Al fondo se escuchan los boleros de Julio Jaramillo que sonaban en la rocola del local, y Alberto Cristóbal, quien andaba bien perfumado con su cabello negro peinado con gomina al estilo de Carlos Gardel, y vistiendo un traje azul marino con una rosa roja en la solapa, al respecto comentó a sus amigos:

    –-La bruja de la Restrepo ya me tiene harto, de tanto jaleo. Esa vieja desde que me conoció no hace más que arrastrarme el ala con tanta coqueteadera y yo estoy de lo más encarretado de la Begoñita. Esa vasca es la mujer de mi vida, y aunque dicen que esa gente de las vascongadas tiene un genio de los mil demonios, yo soy un paisa verraco y echao pa´lante. Fíjense en que a sus cuchos ya los tengo conquistados. Entonces para quitarme a la Restrepo, aproveché que estamos próximos al día de los enamorados y le mandé un regalo que cuando ésa vieja lo abra, no va a querer saber más de mí en esta vida, ni en las próximas. Por si la bruja esa cree en la reencarnación.

       –-¡Hombre, un regalo! ¿Y qué puede servir para espantarla? –-preguntó Andrés.

       –-Pues haciendo gala de mi romanticismo –dijo con ironía–, le mandé un sapo vivo, envuelto en una primorosa caja. A ver si la bruja ésa  lo transforma en su príncipe azul. ¿Se imaginan la cara que pondría Pepita cuando vio al crua, crua salir del paquete?  ¡Ja., ja, ja, ja, ja!. –-,comentó muerto de la risa Alberto Cristóbal, mientras se chupaba su trago de aguardiente.

       –-¡Ave María, pues!, ¿y usted mismo entregó ese regalo? ¿No le dio miedo pensar que esa vieja tan fea lo podía embrujar a usted del tiro? –-,inquirió José Darío.

       –-No, chino, yo encomendé a “El Triple R”, para entregar los paqueticos.

       –-¿Los paqueticos, cómo así? –-,preguntaron los dos hombres.

      –-Sí, hermanos, porque aprovechando la proximidad de San Valentín, también le pedí a Raúl que le entregara un regalo a Begoña, a quien le envié un perfume mágico con una cadena de oro y su dije de esmeralda. 

       –-¡Hombre!, ¿y cómo así que un perfume mágico? –-, preguntó Andrés.

       –-Sí, la fragancia tiene poderes y se la compré a un gurú hindú, cuando visité las tierras que tengo en Alejandría, “La Perla del Nare”, y éste me la preparó con flores exóticas del Amazonas,  especies de la India y unas gotas de mi perfume, asegurándome que a la mujer a quien se lo obsequie, tras usarlo se enamorará perdidamente de mí. De todas formas, y como hombre prevenido vale por dos, compré las joyas a uno de los mejores orfebres de Medellín. Pues si el perro es el mejor amigo del hombre, las joyas lo son de las mujeres, y si el perfume no funciona, de seguro el oro y la esmeralda harán lo suyo. Con esos regalos me gané mis buenos puntos con Begoña. Bueno, mis hermanos, me marcho, porque voy a ver a Begoña y con estas cajas de habanos y bombones también me terminaré de ganar la buena fe de don Aitor, doña Séfora y la pequeña Arantxa.

Muy contento se despidió Alberto Cristóbal y se marchó dispuesto a compartir una velada inolvidable en el hogar de su amada.

En casa de los Echavarría-Iribarren, don Aitor estaba furioso; doña Séfora, junto a una de sus empleadas, andaba tras el sapo con una escoba para acabarlo; Begoña no paraba de llorar, y Arantxa seguía en silencio los acontecimientos.

Cuando don Aitor se disponía a salir en busca de Alberto Cristóbal, tocaron la puerta y al abrirla se encontró con él, que llevaba un bouquet de rosas rojas, los puros y los bombones. Alberto Cristóbal muy sonriente saludó a su enfurecido suegro, quien apuntándolo con la escopeta le increpó:

–¡A ti te quería ver! ¡Conque burlándote de mi hija! Pues ahora mismo te haré tragar tu ofensa con balas.

Iba a darle el primer disparo cuando Séfora por detrás lo sujetó, y la bala pegó contra una de las vigas del techo. Alberto Cristóbal, sin comprender lo sucedido, pero viendo la furia de su casi suegro, quien tras forcejear con su mujer estaba dispuesto a borrarlo del mapa, salió corriendo de la casa y dejando tirado en el suelo los regalos, en ese momento “salvar su pellejo” era lo primero.

Días después, Alberto Cristóbal supo que Raúl Ruiz Reyes, el ahora “triple roedor”, había intercambiado los regalos... En casa de los Echavarría-Iribarren la furia había diezmado y aunque Alberto Cristóbal explicó lo sucedido, Begoña nunca lo perdonó, argumentando “que ella no comía cuentos” y él no tuvo más remedio que renunciar al amor de su novia, por culpa del bromista de Raúl, quien se excusó diciendo que cuando repartió los regalos estaba medio bebido, y sin querer los intercambió.  

Lo peor para Alberto Cristóbal no fue el fin de su noviazgo con Begoña, por el cual “chilló más que un costalao de pollos”, sino que el perfume mágico funcionó... Y a partir de ese momento tuvo que soportar el constante asedio de Pepita Restrepo, quien se dedicó a perseguirlo por todos los rincones de Yolombó, Alejandría, Yarumal y a cuanto pueblo antioqueño Alberto Cristóbal se iba.





El sapo al final de tanta persecución casera logró el indulto de la bondadosa Begoña, quien le pidió a su mamá que no lo matara porque el animalito no tenía la culpa. En realidad, a Begoña le había gustado tanto el baboso lamido que el animal le dio en la boca, que desde ese día lo dejó escondido en su cuarto y todas las noches antes de dormir lo besaba y le leía historias de amor, esperando que algún día su muy romántico Carlos Arturo I, nombre con el cual lo bautizó, se convirtiera en el príncipe de sus sueños.





                                                                      

                                                                          Fin




Vocabulario: Términos y expresiones antioqueños

“Arrastrar el ala”: En plan de conquista.

“Cuchos”: Padres.

“Chillar más que un costalao de pollos”: Cuando un paisa se lamenta.

Chupar : Beber.

Encarretado: Enamorado

“No comer cuentos”: No convencerse fácilmente.

Paisa: Gentilicio de los nacidos en Antioquia, igual que antioqueño.

Verraco y echao pa´ lante: Valiente, trabajador.

Yolombó: Pueblo del nordeste del Departamento de Antioquia, a 118 Kms. de Medellín, fundado en 1560, está a 1.450 metros sobre el nivel del mar y es conocido como “La Tierra de La Marquesa”.

 

NOTA: Este cuento “Regalos Mágicos” de Alejandrina Uribe-Betancourt, forma parte del libro “Once Cuentan en Sábado, el cual fue presentado el 11 agosto de 2005. Este libro  fue publicado por la Universidad de Carabobo, en el que se compilaron cuentos de once narradores que trabajaron durante el año 2004 con la escritora Laura Antillano en sus talleres literarios, siendo Alejandrina Uribe Betancourt, uno de ellos. 

martes, 22 de noviembre de 2011

Un relato personal: La niña que quería una foto de Dios

La niña que quería una foto de Dios

Cuando yo tenía siete años, la gran interrogante de mi vida era saber si Dios existía, para mí era un verdadero conflicto existencial. En mi casa no era tema de conversación, pero en la escuela era un asunto inevitable. Siempre al entrar al salón recibíamos a la “señorita” (no se le decía maestra), con una canción (la cual recuerdo con cariño hasta el sol de hoy), luego teníamos que rezar de pie El Padre Nuestro y El Ave María.


La Basílica de nuestra Virgen de La Chinita
en mi ciudad natal Maracaibo en Venezuela.
El oír hablar tanto de Dios en la escuela y ver iglesias como la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá "La Chinita" en mi natal Maracaibo (Venezuela), me hizo pensar sobre su existencia.
Un día le pregunté a mi papá si Dios era real y su respuesta fue un rotundo “NO”. Mi papá para ese entonces,  era comunista y detestaba a la iglesia católica, que en Colombia se alió a los conservadores colombianos para acabar con los liberales y en especial con el general Rafael Uribe Uribe durante la "Guerra de los Mil días" (mi papá me narraba las hazañas del general Uribe Uribe de memmoria desde muy niña y era genial verlo porque él imitando las voces de los personajes y me las narraba como si fuesene un cuento infantil). 
Mi papá fue siempre mi ser más amado y para mí, lo que decía mi papá para mí era irrefutable, y ante su respuesta yo asumí que Dios no existía y todo respecto a Él era una gran mentira. Entonces pensé: “En el colegio nos hacen rezar a un Dios que no existe”, y quise hablar con la señorita al respecto, pero luego pensé: “Si se lo comento me regañará y no tendré 20 puntos” (la máxima calificación en Venezuela). Entonces yo empecé a fingir, pues yo sólo quería tener veinte puntos. 
Pero cuando yo estaba sola, las dudas me saltaban y siempre hablaba a solas con Dios y le pedía que me diera una prueba de su existencia,  y esa prueba tenía que ser una foto Suya para verle la cara y poder creer en él.  No un dibujo de los muchos que yo había visto de Jesucristo, sino una fotografía de verdad. En la sala de mi casa habia una gran foto enmarcada de Lenin y yo sabía que Lenin había existido y era un hombre real, entonces yo quería una foto de Dios o Jesucristo  como prueba irrefutable de que era tan real como Lenin.

Pero un día, yo me metí en un problema en el colegio y si  mis padres se enteraban ardería Troya, así que encerrada en mi cuarto me armé de valor y con actitud retadora yo le dije a Dios:  “-Mira Dios, mi papá dice que Tú no existes, y como Tú nunca me haz enviado Tu foto,  yo le creo a mi papá y no te creo a ti. Pero yo te voy a dar una última oportunidad para que Tú me demuestres que Tú sí existes. Pe pido que Tú me resuelvas este problema (se lo conté a Dios). Si Tú lo haces, yo te prometo que voy a creer en Ti, pero si no me ayudas... Pobrecito de Ti Dios, porque nunca más te voy a hablar, me voy a poner muy brava Contigo, y yo no seré tu amiga  y no creeré en Ti”.

Fue un diálogo temerario, muy sincero y sobre todo muy desesperado por parte de una niña de siete años que sin querer manchó el pantalón con tempera de una profesora muy odiosa y vieja que había en mi colegio. Esta profesora, no era la dulce señorita que nos daba clases y nos hacía rezar cada mañana. Se trataba de otra mujer, una señora mayor de lentes, cabellos pintados de rubio, que era muy amargada,  ella armó un escándalo y me amenazó con llamar a mis padres y contarles que yo la ensusié con mi pintura, si a su pantalón no se le quitaba la mancha de esta pintura. Así que yo estaba muy asustada. Por eso, me acordé de Dios y de que Él era un experto en resolver problemas y decidí hablar seriamente con Él y amenazarlo con no ser su amiga si no me ayudaba. Francamente, yo era un tanto temeraria y de armas tomar, desde pequeña con ese genio tan loco y particular que tenemos quienes somos de la familia Uribe Uribe.
 Yo recuerdo que en el fondo de mi corazón, yo sí quería creer en Dios con total certeza, porque inconscientemente ya lo sentía, pero como es un ser intangible me resultaba muy dificil poder creer en su existencia, por eso yo siempre le pedía a Dios Su foto, y como nunca me llegaba la foto, pues yo me molestaba con Dios y le daba prorrogas en espera que algun día me llegara la foto y no un dibujo con la cara de Jesús.
Pero esa tarde, yo estaba muy asustada y no le pedí a Dios más fotos suyas, sino que la vieja bruja de la escuela no me acusara con mi papá o mi mamá de haberle manchado el pantalón (algo que fue sin querer yo pintaba con otros niños en el suelo un gran dibujo y ella se atravesó caminando y fue cuando se manchó el pantalón con mi pintura roja). Si Dios hacía que esa pintura desapareciera del pantalón de esa profesora y ella no llamara a mis padres para acusarme, pues Dios me daba la prueba de que Él era real y yo a cambio creería en Él y sería su amiga.
Debo contar que el  problema se resolvió y en cumplimiento a mi palabra pactada con mi Amigo Celestial. Yo clandestinamente (sin que mi papá sospechara) comencé a creer en Dios.
Con los años, yo he atravesado por momentos realmente difíciles ante los cuales el problema de la pintura en el pantalón de la maestra mala es algo muy trivial, pero reconozco que Dios me escucha y cuando mi fe ha sido inquebrantable he visto sus proezas. También yo oré muchas veces para que mi padre lo reconociera y se volviera creyente (milagro que sucedió hace varios años ¡Gracias a Dios! y antes que él fallecieria el 23 de noviembre de 2005).

En el año 2004 volví a inquietarme sobre la existencia de Dios y las diferentes religiones, pues yo aunque asistía a una iglesia protestante no me sentía a gusto y sentía que mi lugar estaba en la iglesia católica, y que ya era el momento de bautizarme y elegir una religión. Recuerdo entonces, que yo  le pregunté a mi  muy recordado papá, (quien para ese entonces tenía 85 años), qué debía hacer y qué pensaba él de las religiones. Él me dijo que a la final todas las grandes religiones conducen a un solo Dios y lo más importante era creer firmemente en Dios, aunque me aclaró que él había sido bautizado católico y él se consideraba católico, y que sólo me acompañaba a la iglesia protestante para darme gusto a mí, igual me dijo que respetaba a esta gente, pero él en su corazón seguía siendo católico y que yo debía elegir donde realmente estaba mi corazón, finalmente  él me contestó:
“Yo sé que  Dios existe y eso lo sé porque lo siento. No necesito verlo para saber que Él está donde yo lo necesito. Tampoco me pregunto qué estará haciendo Jesús en este momento. Si habrá comido, está cansado o está muy ocupado para escucharme, simplemente me entrego a Él y cuando salgo siento Su presencia junto a mí. A Dios no se le explica, sólo se  le siente”.  



              Mi papá, don José Alejandro de Las Mercedes Uribe Uribe y yo.

Estas palabras de mi papá, don José Alejandro de las Mercedes Uribe Uribe, me inspiran a seguir creyendo y saber que aun en medio de las tormentas Él está esperándonos con los brazos abiertos, y sólo quiere que lo llamemos a entrar en nuestras vidas.
Por cierto, nunca vi  la foto de Dios, pero ya no me hace falta. He aprendido a verlo en aquello que es invisible a los ojos, pero no al corazón y muchas veces ¿por qué no? hasta veo a Dios en el rostro de mi papá.

Con mucho cariño y bendiciones,

Alejandrina.
Por: Alejandrina Uribe-Betancourt

Copyright

Apreciados amigos estos textos de la serie Vivir en Armonía by AUB, son propiedad intelectual de su autora Alejandrina Uribe-Betancourt quien lo desee lo puede copiar y/o traducir, con tal que haga referencia a las fuentes, y que no sea con fines de lucro (comercial). En tal sentido, espero que citen la fuente con el link (hipervinculo) de este blog Pax, Ars, Vita by Alejandrina Uribe-Betancourt http://paxarsvita.blogspot.com/
A su vez, agradezco que por favor tengan la amabilidad de avisarme de su uso a mi "pequeña dirección" de e-mail:
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¡Que Dios TODOPODEROSO sea glorificado en todo lo que yo  escriba, y sea para propagar la paz, la armonía y la Gracia Divina!

Alejandrina María


martes, 8 de noviembre de 2011

Herramientas para beneficiarse de la soledad

La Soledad, la bella incomprendida (Parte Final)



“Si esperamos que otra persona nos “arregle” la vida, o que sea nuestra “mejor mitad”, disponemos las cosas para el fracaso. Es necesario que seamos realmente felices con nosotros mismos antes de iniciar una relación de pareja. Es necesario que seamos lo suficientemente felices para ni siquiera necesitar una relación para ser feliz”. Esta expresión de la autora norteamericana Louise L. Hay, extraída de su libro “Vivir”, resume de forma diáfana el artículo anterior, donde señalé que para muchas personas el sentirse “tristemente solos”, por no tener una relación afectiva en sus vidas se constituye en un caos, pues, consideran que la “felicidad”, radica en tener a ese “alguien especial” y lamentablemente no han descubierto los incontables tesoros que todos llevamos en nuestro ser interior, de ahí que en lugar de ver la soledad como una etapa para el crecimiento, así como la gran oportunidad para cuidar y hacer prosperar la Relación Más Importante  que tenemos en Nuestra Vida, es decir la que desarrollamos con nosotros mismos; se sientan deprimidos, carentes de valor y se entreguen muchas veces sin control a “esa búsqueda” que en algunos casos, puede hasta significar que se conviertan en víctimas de seres manipuladores o acepten como para sí,  relaciones destructivas donde reciben malos tratos de parte de estas personas (sean estás amigos y/o parejas).
A los seres humanos, nos ha costado aprender la belleza oculta que encierra la soledad, de ahí que siempre anhelemos tener una relación de algún tipo: amistosa, padres, pareja y un largo etcétera. Es por ello, que en nuestra especie abundan las asociaciones de todo tipo (caritativas, religiosas, deportivas, políticas, intelectuales y demás), porque de alguna manera además de cumplir con el fin para el cual son creadas, nos permiten a cada uno tener “un sentido de pertenencia” pero principalmente “olvidar que estamos solos”, porque en este mundo de las formas así nacimos, moriremos y viviremos aunque hagamos lo que sea, para no asumirlo. Esa es nuestra realidad corpórea, mas no espiritual porque al menos quienes creemos en la esencia del Supremo Creador, sabemos que siempre contamos con su presencia en nuestro ser y que la soledad espiritual es una mentira que se da, cuando no hemos explorado las bellezas ocultas del alma que nos conectan con la Divinidad Suprema y El Universo Perfecto de La Creación.  
Sin querer entrar en diatribas sociológicas y entendiendo que gracias a muchas de las asociaciones creadas por  los humanos a lo largo de historia, se han dado grandes pasos en pro del bien común, les comento que cuando aceptemos con alegría que la soledad es la oportunidad de oro que tenemos para experimentar la libertad  con respecto a la multitud (es decir  a los otros), entonces dejaremos de buscar en asociaciones, clubes, amigos, familia o pareja  llenar ese vacío, para entender que es ahí, en ese estado sagrado cuando descubrimos que lo tenemos todo, porque no necesitamos de nada y  nadie en este mundo), para llenar ningún “vacío”, pues, el “vacío” como tal no existe pues, nuestro ser lo contiene todo. Es así como somos libres de elegir pertenecer a organizaciones  de cualquier índole no desde el sentido de “necesitar compañía”, sino más bien desde nuestra capacidad de saber que podemos brindar a nuestro entorno social lo mejor que tenemos, porque somos seres plenos, completos y dichosos que podemos compartir con todos, esos bellos caminos  del alma a través de nuestras amorosas acciones.

 Para vivir a plenitud la magia de la soledad...
A continuación unas sencillas sugerencias para hacer más útiles los momentos y espacios con nosotros mismos:
ü      El primer paso, sin duda el más importante y lo digo por experiencia propia, es ACEPTACIÓN, SERENIDAD Y CAMBIAR LA FORMA COMO PERCIBIMOS LA SOLEDAD, lo repito: DEBEMOS ACEPTARNOS, TENER SERENIDAD (Nada logramos con la desesperación) Y CAMBIAR LA FORMA COMO PERCIBIMOS LA SOLEDAD. Amigos si enfocamos nuestra mente en que estamos “solos” y no tener pareja es malo, caemos en la trampa emocional de “permitir” que la soledad nos afecte en nuestra autoestima y amor propio, porque automáticamente (y esto confieso me ha pasado), nos creemos seres inferiores o incapaces. Por ende, caemos en depresión, en enfermedad física y con un cuadro personal así es más difícil salir adelante. ES MEJOR CAMBIAR NUESTRO FOCO MENTAL de: “pobre de mí, estoy solo y no valgo nada” por otro que nos diga a nosotros mismos al como: “YO VALGO PORQUE SOY UNA CREACIÓN DE DIOS Y ESTOS MOMENTOS DE SOLEDAD ME SIRVEN PARA CONOCERME MÁS, CRECER Y AMARME MÁS, YO VALGO PORQUE SÉ VIVIR CONMIGO MISMO (A)”. (lo importante es no ver la soledad como un asunto definitivo y negativo, sino como una etapa interesante para dedicarnos a nosotros mismos). Ya el mero cambio de nuestro dialogo interior nos hace sentirnos mejor, y nos cambia la depresión en optimismo. Por eso, el primer paso es vital. HAY QUE ACEPTAR (Esto no significa resignarse es solo aceptar esta situación analizarla con serenidad y sacar el mejor provecho de ella).  Y CAMBIAR NUESTRA PERCEPCIÓN MENTAL (el cambio comienza de adentro hacia fuera, porque a la final nosotros reflejamos en nuestra vida externa nuestro sentir interno). 
ü      Dedícate algunos momentos para meditar en silencio durante el día, puedes hacerlo en la mañana y la noche y si no estas acostumbrado simplemente procura hacer silencio si colocas música que sea preferiblemente instrumental, o mejor aún evita tener encendidos (de ser posible), elementos que podrían distraer tu mente como: radios, televisores, al menos durante ese espacio (5 minutos máximo si no estas acostumbrado), procura conectarte con los sonidos de la naturaleza; es posible que en tu hogar a primeras horas de la mañana habiten algunos pájaros silvestres que con sus lindos cantos señalen la llegada del nuevo día, pero a lo mejor estás tan concentrado en el ajetreo diario (el teléfono, los noticieros de la radio o televisión, etc.), que ni siquiera has percibido la linda melodía, que tan generosamente te brindan estas aves. Entonces, esta es una buena oportunidad.

ü       Otra opción, es hacer una caminata silenciosa en algún bello paraje natural o parque, la idea es que mientras caminas, respires conscientemente y tomes en cuenta los sonidos de la naturaleza por ejemplo: el silbido del viento, tus pasos en la grama, el canto de los pájaros o tal vez un riachuelo cercano. Es tu tiempo, así que disfrútalo relájate y aunque te sientas deseoso de llevar a tus amistades, procura hacerlo solo o sola, pues el objetivo es que te encuentres con tu ser.



ü      Muchos psicólogos recomiendan “vivir la soledad como algo cotidiano y natural”. La verdad, ellos tienen absoluta razón, pues si uno comienza a “preocuparse” en la forma de cómo “disfrutar o superar” la soledad en el fondo esto lo que nos dice internamente es que asumimos la soledad no como algo natural en la vida humana, sino como “algo malo” como si se tratase de alguna enfermedad incurable cuando esto no tiene porque ser así. Sólo hay que vivir y ver que entre las ventajas que nos ofrece la soledad es que tenemos la libertad absoluta de disponer de nuestro tiempo y de hacer lo que  deseamos sin necesidad de esperar la aprobación de otra persona, o sentir que se nos apura o nos retrasa. Entonces cosas simples como elegir una película para ver, dormir todo un día, ir a misa,  un museo, hacer ejercicio. Elegir donde haremos nuestras compras cotidianas las podemos hacer sin tener que sin que esperar a negociar con otra persona, en este caso pareja.


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ü      Si  estas mal por haber finalizado alguna relación afectiva (del tipo que sea) y te sientes vacío sin esa persona y que “no puedes soportar su ausencia”, es probable que a lo mejor le has dedicado tanto tiempo a ese otro maravilloso ser, que te olvidaste de ti mismo. Por eso,  bendícelo con amor ahora que se ha ido de tu vida, perdona lo que te pudo haber hecho, aceptando que cada ser es como es y punto. Es más, si esta ausencia es por muerte, pues, aunque te parezca insólito bendice a esta persona y perdónala por haber desencarnado porque muchas veces, aunque no lo confesemos públicamente, guardamos un secreto rencor hacia quien falleció, porque con su partida nos sentimos abandonados y defraudados. En estos momentos, es cuando con más valor debemos asumir que este ser (joven, niño, adulto, padre, madre, pareja, amigo, hijo, etc.); ha cumplido su ciclo en esta parte de la vida, entonces nos decimos: “Querido (a)_______ te perdono con amor por tu partida, te bendigo y acepto que ahora inicias un nuevo camino, mil gracias por todas las cosas bellas que compartimos y sé feliz como ahora yo también me dispongo a serlo desde mi propia esencia”. Es fundamental perdonar y bendecir, el perdón no es cuestión de pregonarlo por ahí, es simplemente descubrir que cuando pensamos en ese ser que ya no forma parte de nuestra existencia (por cualquier causa), no le guardamos ningún tipo de resentimiento y si lo volvemos a encontrar podremos saludarle y regalarle la mejor de nuestras sonrisas, porque sabemos que somos seres completos y maravillosos.
ü      No podemos culparnos por estar solo. Si caemos en este juego autodestructivo lo único que lograremos es bajar nuestra autoestima, dejar de creer en nuestro potencial interior y esto a la final, nos debilita emocionalmente y nos lleva a caer en un sendero de fracasos de todo tipo. La gran semilla del éxito está en la fe que tenemos en nosotros mismos para triunfar en la vida pese a las dificultades. Entonces, cómo vamos a triunfar si por estar solos nos culpamos y nos creemos no merecedores de nada bueno en la vida?. Caer en este error, nos evita aprovechar la soledad de forma productiva. SOLO NOSOTROS TENEMOS EL PODER DE ELEGIR COMO ASUMIR UNA SITUACIÓN Y QUE DIMENSIÓN DARLE. Si elegimos la culpa lejos de progresar nos hundimos más.


ü      Haz realidad algún sueño, cuando nos encontramos solos podemos incluso trabajar mejor en nuestros proyectos personales y hasta cuadrar el tiempo para en los momentos libres, dedicarnos con entusiasmo a cristalizar un viejo anhelo, que tal vez tenemos olvidado. En tal sentido es bueno que dediques tiempo a pensar en ti. Muchas veces estamos tan metidos en el ajetreo del mundo exterior, con muchas tareas para hacer en un día y con poco tiempo para nosotros mismos. Aprende a decir no a aquellas actividades que no son indispensables en tu agenda, para que dejes en tiempo para estar contigo mismo. Para estar a gusto con uno mismo es vital darse ese espacio de reflexión y paz que sólo proporciona la soledad.
ü      Recuerda que la soledad es un aprendizaje necesario y vital para la vida. Por ello es buena, porque llevada con tranquilidad podemos aprovechar este espacio para reflexionar sobre nuestras condiciones de vida, metas, salud, lo qué nos falta por hacer (bien sea por negligencia o porque no le hemos dado la prioridad que merece). Entonces este es el momento de organizar nuestro mundo interior para fluir en el mundo exterior. La soledad nos sirve de herramienta para lograr este equilibrio físico, mental y emocional.


ü      Si estas solo o sola en el momento presente, pues deja de lamentarte y aprovecha este momento para descubrir tus talentos ocultos o desarrollar tu lado creativo. La soledad te puede enseñar las variadas dimensiones que hay en tu mundo interior. Es solo atreverse a descubrirlas y entrar en acción, Tal vez, siempre haz querido hacer algo nuevo como escribir, pintar, aprender a bailar, cantar, practicar alguna disciplina deportiva, aprender un arte u oficio, tomar fotografías, aprender a tocar un instrumento musical. Es tu momento para elegir algo que es acorde a ti, que te da alegría interna pero que nunca lo habías hecho. Esta experiencia además de enriquecerte te puede permitir disfrutar de otros aspectos bellos y positivos de la vida.  

ü      Organiza un viaje a un lugar que desees conocer y date ese regalo. La gran  ventaja de viajar solo, es la libertad de decidir lo que harás y como hacerlo. Al viajar también te relacionarás con más gente, vivirás de una forma mucho más intensa y especial y sin duda será una gran aventura. 

ü      Y para quienes están junto a una pareja a la que ya no quieren por temor a la soledad, o porque están resignados a estar “mal acompañados”. Les digo que esto a la larga, les traerá más sufrimiento y soledad, a la vez que pueden hacer daño a otra persona haciéndole creer que la quieren cuando no es así. Además el aferrarte al ser que no es indicado, por miedo a la soledad a la larga te impide recibir quien sí es la persona para ti. Porque para poder recibir un regalo primero tenemos que tener las manos libres.
ü      El tiempo que tenemos solos en la vida, es un regalo porque lo podemos usar para ser más felices con nosotros mismos y conocernos mejor. Así, cuando estemos en nuestro entorno social lejos de ser seres opacos que “necesitan” imperiosamente de los demás, seamos criaturas luminosas capaces de brindar a quienes nos rodean lo mejor de nuestro brillo interno.
Con mucho cariño y bendiciones,

Alejandrina.

Por: Alejandrina Uribe-Betancourt
@AlejandrinaUB

ESTIMADOS LECTORES & AMIGOS:
Este artículo tiene una primera parte la puedes leer en el siguiente link, que pertenece al blog personal de la autora Alejandrina Uribe-Betancourt :  http://paxarsvita.blogspot.com/2011/11/la-soledad-la-bella-incomprendida-i.html

Copyright

Apreciados amigos estos textos de la serie Vivir en Armonía by AUB, son propiedad intelectual de su autora Alejandrina Uribe-Betancourt quien lo desee lo puede copiar y/o traducir, con tal que haga referencia a las fuentes, y que no sea con fines de lucro (comercial). En tal sentido, espero que citen la fuente con el link (hipervinculo) de este blog Pax, Ars, Vita by Alejandrina Uribe-Betancourt http://paxarsvita.blogspot.com/
A su vez, agradezco que por favor tengan la amabilidad de avisarme de su uso a mi "pequeña dirección" de e-mail:
alejandrinauribebetancourt@gmail.com o a mi Twitter @AlejandrinaUB (para así poder disfrutar del placer del re-blogging o re-twitting).
¡Que Dios TODOPODEROSO sea glorificado en todo lo que yo  escriba, y sea para propagar la paz, la armonía y la Gracia Divina!
Alejandrina María
 

domingo, 6 de noviembre de 2011

La Soledad, la bella incomprendida (I Parte)

La Soledad, la bella incomprendida (I)




“¡Así que  entra en confinamiento, en soledad!, para poner las cosas en orden, para meditar sobre tu propio ser y tus problemas. Y esa es su belleza: si puedes estar en silencio, viviendo contigo mismo durante unos días, las cosas se asientan automáticamente, porque un estado de desequilibrio no es natural. (...) Simplemente relájate  y deja que las cosas sean, y observa, y no hagas ningún esfuerzo por cambiar nada. Recuerda: si intentas hacer algún cambio continuarás igual, porque el mero esfuerzo continuará perturbando las cosas”.

Esta hermosa cita del libro “...Y llovieron flores”, con la que he querido iniciar el encuentro de hoy, pertenece a Osho ese especial hombre de la India y tal vez uno de los grandes mensajeros e incomprendidos del recién finalizado siglo XX (porque hasta fue preso y perseguido por varios gobiernos “democráticos”, a raíz de sus ideas). En este párrafo Osho nos recuerda lo importante que es adentrarnos en nuestra esencia espiritual, para mantener el equilibrio en todo momento, fluir con la vida misma, encontrar nuestra conexión Suprema y muy importante no dejarnos llevar por las cosas externas. Todo esto, dicho con las palabras del pensador hindú adquiere un matiz si se quiere poético, pero nos encierra una gran y muchas veces temida verdad, debemos dar tiempo, tal vez mucho, para vivir con nosotros mismos y entregarnos con amor a la soledad de nuestro ser. Es decir, desprendernos en diversos intervalos a lo largo de nuestra vida de la necesidad de estar en sociedad, compañía (de cualquier tipo), para poder vivir nuestra grandeza interna desde la hermosa hermana que todos tenemos al nacer, nos acompaña en cada instante de esta existencia terrena y de seguro nos escoltará al momento de cruzar ese puente que nos regresa a lo Divino, sin duda hablo de la soledad, la cual en nuestra cultura y sentir occidental la vemos como sinónimo de abatimiento, o poca valía, pues asumimos que un hombre solo o una mujer en iguales circunstancias son seres incompletos, infelices o que no valen lo suficiente para poder mantener una relación junto a ellos.
Amigos, el motivo de tratar este tema me lo han dado varios de ustedes, quienes en sus diversas misivas me han planteado, situaciones un tanto desoladoras con relación a la perdida afectiva de sus parejas, o a ese sentirse  “tristes y solos”, por no tener a esa “media naranja” a su lado. Ciertamente a quienes ahora estén atravesando por la experiencia, nada agradable por  demás, que encierra la ruptura de una relación amorosa, o la pérdida de un ser querido y a raíz la misma se sientan deprimidos o carentes de valor, les puedo decir con toda mi  sinceridad y con el corazón en cada palabra, que yo también he vivido (Sólo Dios sabe cómo), este tipo amargas, tristes y desgarradoras vivencias. Sin embargo, cuando somos capaces de comprender e internalizar que la soledad puede ser la mejor aliada que tenemos para adentrarnos en las maravillas internas que cada uno de nosotros lleva en sí, amarnos y conocernos más, entonces podemos cambiar esos días grises y lluviosos de nuestra alma, por unos más soleados y coloridos. El problema radica, en que muchas veces nos quedamos atrapados en el dolor, el luto y no descubrimos que: Así como El Mesías Yeshúa (en hebreo éste es el nombre de Jesús y  significa: “el que salva”), resucitó al tercer día para quitar el luto del corazón de María y sus seguidores; ya es hora que muchas personas que viven actualmente ese luto espiritual de:  “sentirnos solos, tristes y abandonados”, resuciten como lo hizo  Yeshúa y vivan la vida desde la alegría y el amor, entendiendo que la soledad puede ser una oportunidad muy valiosa para crecer más en todos los sentidos y cuando aparezca una nueva relación, disfrutarla con más serenidad interior, armonía y valía propia.
La historia de la media naranja, puede parecernos un poco romántica, pero asumirla como tal en nuestras vidas podría  resultarnos perjudicial (al menos desde mi modesta opinión), porque lo griegos a través de aquella fábula decían que los seres humanos éramos como naranjas que cortaban  por la mitad y teníamos que encontrar la otra mitad para “ser felices”.  La objeción que yo le doy a esta romántica fábula, es que nos hace creer que necesitamos de esa “otra mitad”, para alcanzar la dicha plena, en pocas palabras, aceptar esto es considerarnos medio mujeres o medio hombres y no seres humanos completos que a través de nuestras parejas, podemos seguir adelante compartiendo lindas experiencias y creciendo como seres espirituales, pero sin que esto implique la “necesidad del otro” para ser totales y plenos.
La soledad asumida desde el dolor o la baja autoestima porque  no se tiene a “alguien especial” al lado, es sin duda uno de los grandes males de la humanidad actual, porque cada año vemos como en las camas todos los hospitales en el mundo, hay pacientes internados por este mal, hay personas que gastan fortunas en antidepresivos o citas con psiquiatras para superar este “problema” y  otros (éste es el peor de los casos), engrosan las estadísticas de suicidios y hay quienes se matan lentamente todos los días, cuando impulsados por esa “terrible soledad” caen el abuso de las drogas, el alcohol o en una serie de relaciones de puro sexo y sin amor simplemente  para “vivir la vida”, o “pasarla bien”, cuando en solo ponen evasiones para asumir dignamente ese vacío interior, que paradójicamente tiene como gran solución: No la presencia de “la media naranja” en sus vidas, sino la presencia autentica de cada ser dentro de sí. ¿Cuán distinto sería nuestro planeta, si todos viéramos la soledad como una hermana para crecer y no una enemiga a vencer?. El problema es que vivimos tan entregados al mundo  exterior, que mirarnos por dentro o el mero hecho de pasarnos un día con nosotros mismos en absoluto silencio nos abruma y confunde. Conocemos o pretendemos conocer más a los demás, cuando somos incapaces muchas veces de conocernos a nosotros mismos.
Sólo cuando, descubramos que el fin de una relación (amistosa, pareja, familia, etc), no tiene por qué ser el fin de nuestra vida y que en nuestro interior tenemos todas las herramientas para ser felices y nos dediquemos a superarnos cada día, es que estaremos libres de la necesidad de dominar a los demás, imponer nuestras razón aún no teniéndola y seremos libres de vivir y dejar vivir.
Compañeros, ustedes me han inspirado a tocar este inagotable tema, porque he podido ver que en nuestro mundo hay un gran vacío que nos hace ver a la soledad como enemiga en vez de aliada, por ello en la próxima entrega, citaré unos interesantes datos para hacer nuestros momentos de soledad más gratos y placenteros. Porque la vida con sus altos y sus bajos es demasiado hermosa para que la desperdiciemos muriendo cada día. Nuestra esencia es demasiado bella y misteriosa, para olvidarla buscando sólo lo que esta afuera, cuando hay un manantial inagotable de dicha, paz y alegría esperando por cada uno en nuestros corazones. Vivamos con libertad sin depender de otros, amándonos y respetándonos cada día más.
Con mucho cariño y bendiciones,
Alejandrina.


Por: Alejandrina Uribe-Betancourt

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Alejandrina María


Hablemos sobre el entusiasmo

Entusiasmo, inspiración divina

y fuente de luz  para la vida

 




Todo niño cuando está inmerso en su juego favorito o una competencia que le apasiona, se caracteriza por el entusiasmo y entrega con la que asume su rol en medio de esta grata experiencia, y es que generalmente los infantes (a menos que estén pasando por un estado de depresión o enfermedad), asumen  cada uno de sus días desde la óptica de  la alegría  y el fuego del entusiasmo. Por ello, los niños con su eterna sonrisa y espíritu optimista (para ellos no hay imposibles),  representan el más claro ejemplo de lo que es vivir en medio de la naturaleza divina de nuestra especie, cómo lo es la felicidad y el entusiasmo.  El problema, radica en que muchas veces, cuando el niño crece y comienza su vida de adulto debido tal vez al stress y a todos los “asuntos de la gente grande”, característicos de esta etapa de la vida,  se va desconectado de esta gran realidad, convirtiéndose así en un ser abrumado, de escasa sonrisa, con depresión, ira, frustración, apatía o simplemente desapego a la vida. En pocas palabras, nuestro niño transformado en “grande” se ha olvidado de sonreír, así como de su época dorada cuando era el héroe o la heroína invencible, que resolvía todas las situaciones del juego porque  ha perdido el entusiasmo, el cual se puede ver evidenciado en cualquiera de estas manifestaciones.
 La palabra “Entusiasmo” viene del  griego enthuousiasmos y significa inspiración divina o inspirado por Dios, ¿Han notado que cuando más entusiasmados están con un proyecto o trabajo, es mucho mejor su rendimiento o el resultado que obtienen?, e incluso hasta se han dicho a si mismo que se sintieron “inspirados por el cielo”. Precisamente, esta es una de las múltiples enseñanzas que nos dan los niños, quienes generalmente son la viva estampa de  este gran don, que representa la vía más clara para poder alcanzar nuestros ideales y vivir en armonía.
Una de las causales más frecuente para que una persona pierda el “entusiasmo por la vida”, es el hecho de no saber hacia dónde va, porque muchas veces no se ha tomado la delicadeza de darse un poco de tiempo para si misma y definir cuáles son sus aspiraciones o sueños en la vida. Entonces cómo no sabe a donde ir, simplemente cada esfuerzo que realiza diariamente, lo hace desde el desgano, pues, no cuenta con un estímulo en la vida que lo lleve a superarse y a ser cada vez mejor.
 De lo anterior podemos dilucidar que cuando una persona lleva consigo esa pasión por la vida, amor por lo que hace o simplemente ese fuego especial (entusiasmo), está en pleno contacto con el Supremo, por ello es fundamental que mantengamos este “contacto” como parte integral de nuestras vidas, porque de lo contrario navegaremos perdidos en un mundo de disconformidad y limitación.
De allí que  resulte beneficioso para quienes se descubren carentes de esta “chispa de vida”, despertar de esta especie de hipnosis existencial, para asumir con valor y optimismo su paso por la vida. Amigos dar este paso inicial, requiere salir de ese espacio denominado por muchos especialistas del comportamiento humano como “zona de confort”, la cual se traduce en la pasiva aceptación que el individuo hace de sus circunstancias, hasta el punto de asumir  rasgos de su vida como: la depresión, ira, o  hasta la pereza, como “cosas normales del día a día”. Salir de esta zona de confort, donde muchos seres humanos se escudan simplemente con decir: “soy así y no puedo cambiar”, resulta sin duda un esfuerzo adicional, donde hay que despegarse del pesimismo y asumir los lógicos retos que nos plantea el ver la vida desde otra óptica. Por eso ante este tipo de justificaciones, donde bajo la excusa de: “me cuesta mucho cambiar”, sería ideal sustituir dicha afirmación para preguntarnos: ¿cuánto nos  costaría en calidad de vida el  no cambiar?  Tal vez, la respuesta a esta interrogante de cómo resultado que todo sacrificio por muy grande que parezca en pro de un ideal, será mínimo al lado del precio a pagar de seguir igual.
Datos útiles para desarrollar el entusiasmo.
A continuación unos tips que puestos en practica nos permitirán desarrollar este don:
Sonríe todo el tiempo, además de transmitir el  entusiasmo que siempre genera una sonrisa a quienes te rodean; está  científicamente probado que sonreir aparte de relajar los músculos de la cara, contribuye a crear  una serie de cambios químicos que actúan positivamente en el organismo.
Pararse derecho, con los hombros hacia atrás, respirar profundamente y mirar hacia arriba.  Es un aspecto físico que influye en el estado de animo de la persona, porque le envía al cerebro el mensaje de que la persona está alerta, dispuesta a resolver su vida y a poner en acción todos los valiosos recursos internos. 
Definir lo que se quiere en la vida es un paso fundamental, porque cuando se tiene un propósito entonces se cuenta con un  aliciente y  “una estrella para alcanzar”.  Es fundamental, tomarnos un tiempo para ver qué deseamos lograr en todos lo ámbitos de nuestra existencia: relaciones, trabajo, prosperidad, salud, etc.  Por ello, concentra tus esfuerzos (espirituales, físicos, mentales), en la consecución de tus metas o sueños. Recuerda que tienes el derecho a soñar en grande, entonces no dejes que el desanimo te sabotee tu porvenir y llénate de energía, porque ella es la gasolina que acelera nuestro motor del entusiasmo y la excelencia.
El camino tal vez no sea del todo fácil, pero el mero hecho de comprometernos a ser fieles con nosotros mismo y a nuestros ideales, representa desde ya una llave que nos puede abrir las puertas del éxito.
Con cariño,

Alejandrina.
Por:  Alejandrina Uribe-Betancourt  @AlejandrinaUB


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Alejandrina María


♥♥♥ Algunas pinturas realizadas por Alejandrina Uribe-Betancourt